Descripción
Con su vibrante plumaje verde-azulado, su mirada serena y su distintiva cola en forma de raqueta, el barranquero —también conocido como soledad o momoto— habita los bosques húmedos y montañosos, moviéndose con calma entre ramas y senderos. Su presencia es un símbolo de armonía, silencio y conexión con la naturaleza.
Más que una figura decorativa, esta obra celebra la delicadeza de lo silvestre y la poesía que habita en nuestras tierras.












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